Hard days

 

It happens that sometimes…

It happens that sometimes life gives you lessons that many times we are not willing to understand. It happens that even when we are not prepared to understand certain events, they hit us directly in the face. And it is a strong, typical blow of Tyson or Ali, a blow that leaves you without breathing, no pulse, no identity… of those who you think can not bear. When the chest press, so much that you can not stand and there is not a single hair on your body that not hurts. An indescribable pain that can only be understood those who have gone through this. 

The death.

It also happens that the evolution of the days is caressing you, little by little, interrupted by tears, screaming, tantrums and absolute loneliness. Anger, grief, love, loss…Never teach us to deal with this and the front shock is harder.

You upset because the world, the world does not stop.

Suddenly, suddenly it may sound a song by chance. A song that makes you to plunge into the most absolute sadness and as Mario Benedetti said, toast by sadness is a way of providing for life. 

Lately I have dinner alone with life.

Today has sounded a song that I had heard previously but, contrary to what I thought, had not really heard and has been a “right” which has left me K.O after seeing the ugliest part of life and the most ugly way.

There is much to say, much for looking, much to share with who is gone. Too soon for everything. Too soon for us.

Life has won this pulse to my father.

I leave you with a poem by Mario Benedetti and with the song which has been able to be more accurate for these days I’m living.

Soon I will return with new photographs (Lately I have not had time to go with camera in tow).

Best regards.

—————–

 

Brindis (Mario Benedetti)

Brindo con esta copa

transparente y vacía

por la mansa tristeza

por mi cielo con nubes

por la noche del alma

por la voz de mis muertos

por la llovizna opaca

por todo lo que ignoro

y el fardo de mis dudas

por el dolor de hermanos

y por el projimío

por el futuro a tientas

y el tiempo de nacer

brindo con esta copa

sin odios y sin vino

por el césped que piso

los cobardes suicidas

los suicidas valientes

los repentinos héroes

y los muertos de miedo

por los niños que lloran

y el secreto del mar.

brindo por el amor

el que está o el que fue

el invicto centímetro

de mis duras lealtades

por los viejos demonios

y los ángeles si hay

con esta copa única

transparente y vacía

brindo por la tristeza

que es un modo discreto

de brindar por la vida.

_________________________________________

Sucede que a veces…

Sucede que a veces la vida te da lecciones que muchas veces no estamos dispuestos a entender. Sucede que aún cuando no estamos preparados para entender ciertos acontecimientos, ellos nos golpean directamente en la cara. Y es un golpe fuerte, propio de Tyson o Ali, un golpe que te deja sin respiración, sin pulso, sin identidad…de esos que crees no poder soportar. Cuando el pecho aprieta fuerte, tanto que impide la respiración y no hay un solo vello de tu cuerpo que no duela. Un dolor indescriptible que sólo puede entenderlo quien haya pasado por ello.

La muerte.

Sucede también, que el devenir de los días te va acariciando, poco a poco, interrumpido por llantos, gritos, pataletas y de la soledad más absoluta. La rabia, la pena, el amor, la pérdida…Nunca nos enseñan a lidiar con ello y el choque frontal resulta más duro si cabe.

Te enfadas porque el mundo, el mundo no para. 

De repente, de repente puede sonar por casualidad una canción. Una canción que te vuelve a sumir en la tristeza más absoluta, y como decía Benedetti, brindar por la tristeza es un modo de brindar por la vida.

Últimamente ceno a solas con la vida.

Hoy ha sonado una canción que había oído anteriormente pero que, en contra de lo que pensaba, no había escuchado y ha sido una derecha que me ha dejado K.O. después de ver la parte más fea de la vida y del modo más feo.

Queda mucho por decir, mucho por mirar, mucho por compartir con quien se ha ido. Demasiado pronto para todo.

La vida le ha ganado este pulso a mi padre. 

Demasiado joven él y demasiado joven yo.

Os dejo con el poema de Mario Benedetti y la canción que no ha podido ser más precisa para estos días que estoy viviendo.

Pronto volveré con fotografías nuevas (no he tenido tiempo de ir con la cámara a cuestas últimamente).

Saludos.

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